En medio del Camí de les Pardines, uno de los itinerarios más apreciados y accesibles de la parroquia de Encamp que conduce hasta el lago de Engolasters, encontramos un antiguo refugio de montaña. Este pequeño espacio, que originalmente servía para proteger a los visitantes de la lluvia durante el recorrido, ha sido hoy rehabilitado y revalorizado para convertirse en un punto de interés turístico, cultural y artístico.

Nace así el Cobijo de la leyenda de las brujas del lago de Engolasters, un espacio dedicado a las leyendas y a la memoria popular, que invita al visitante a hacer una pausa y descubrir una nueva mirada sobre este lugar emblemático.
 
En el interior, el visitante descubrirá un mural de gran formato inspirado en el lago y en la leyenda de las brujas, obra del pintor y escultor Àngel Calvente. Esta intervención artística invita a adentrarse en el imaginario colectivo vinculado a este lugar y a redescubrir su simbolismo.
 
En el exterior, un tótem coronado por un gato negro —también creado por el artista— actúa como elemento de atracción y reflexión. Tradicionalmente asociado a la magia y a la superstición, el gato negro nos conecta con una iconografía arraigada que forma parte del relato popular.
 
Este espacio, sin embargo, va más allá de la leyenda. El proyecto incorpora una mirada histórica y pedagógica que quiere poner en valor la memoria de las mujeres que fueron acusadas de brujería en los Valles de Andorra, y especialmente en la parroquia de Encamp. Lejos de los mitos, estas acusaciones formaron parte de un contexto de persecución y estigmatización.
 
El refugio se convierte así en un lugar de pausa, contemplación y reflexión, donde la leyenda, el arte y la historia dialogan para ofrecer una nueva lectura de este patrimonio inmaterial.

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Mural del pintor y escultor Àngel Calvente.

La leyenda

El lago de Engolasters es uno de los lugares más mágicos y enigmáticos de Andorra, y también el escenario de una de sus leyendas más conocidas.

Según la tradición popular, la noche de San Juan las brujas de todo el Pirineo se reunían a orillas del lago para celebrar su gran aquelarre. Se decía que llegaban volando desde muchos lugares: de los valles de Andorra, pero también del Canigó, del Puigmal o del Cadí.

Cuando caía la medianoche y la luna iluminaba las aguas del lago, comenzaba la celebración. Las brujas danzaban en círculo alrededor del demonio, que presidía la reunión en forma de macho cabrío. Entre música, gritos y rituales, compartían hechizos y secretos.

La curiosidad también atraía a algunos jóvenes de las aldeas cercanas, que subían a escondidas hasta el lago para observarlas. Pero si eran descubiertos, las brujas les lanzaban un hechizo que los transformaba en gatos negros, condenados a formar parte de la danza hasta el amanecer. Con la salida del sol, el lago volvía a la calma y los jóvenes despertaban sin recordar nada de lo ocurrido.

Otra creencia explica que el nombre de Engolasters proviene de “engullir estrellas”. Según la tradición, las estrellas fugaces que cruzan el cielo la noche de San Lorenzo acaban sumergiéndose en las aguas del lago, como si el lago se las tragara.

Historia y realidad

Más allá de la leyenda, las acusaciones de brujería también forman parte de la historia de Andorra.

Entre los siglos XV y XVII, en la parroquia de Encamp, decenas de mujeres fueron señaladas como brujas por sus vecinos y vecinas: se las acusaba de causar enfermedades y la muerte de personas y ganado. Muchas fueron juzgadas por el Tribunal de Cortes andorrano, que las condenó a penas como el destierro, la muerte en la hoguera o en la horca, y la confiscación de sus bienes.

Gran parte de aquellos juicios se han perdido, pero algunos se conservan en el Archivo Nacional de Andorra. Actualmente podemos identificar un total de 34 personas de Encamp (32 mujeres y 2 hombres) acusadas de brujería entre los años 1450 y 1661. Algunas lograron huir, pero al menos siete fueron ejecutadas y otras desterradas de los valles.

Listado de personas que fueron acusadas de brujería en Encamp entre 1450 i 1661

Estos casos demuestran que detrás de los mitos y la iconografía popular había personas y hechos reales. A menudo, las acusaciones respondían al miedo, a creencias arraigadas o a la necesidad de encontrar responsables de las dificultades de la época.

Hoy, este espacio quiere ser también un lugar de memoria y reflexión, que nos invita a mirar el pasado con una nueva perspectiva para comprenderlo mejor y dar visibilidad a aquellas mujeres que fueron víctimas.

 

¿Dónde?

Camí de les Pardines

Todo el año